Nuevo cielo
Escrito por alesgar el May 20th, 2009El cielo es algo maravilloso, misterioso. Es el reflejo del pasado, historia contada no por libros sino por luces. Esas estrellas lucen como lucían hace decenas, centenares e incluso miles de años. Pero quién sabe que historias nos contarían si las pudiesemos ver ahora. Seguro que algunas han desaparecido, otras han crecido o se han cambiado de vestido a un tono más rojizo. El rojo es un bonito color para una estrella.
El otro día vi con sobresalto como dos mundos se acercaban el uno al otro atraídos con fuerza, cayendo a gran velocidad el uno sobre el otro. Habia vida, habia historia, habia magia en esos planetas. Si uno los miraba de cerca veia cuentos, dibujos en blanco y negro, relojes de arena, sillones orejeros, dragones, un guerrero portando una espada oxidada. Si alguien los observaba realmente de cerca veía grandes extensiones de praderas por las que correr durante vidas enteras. Árboles de muchos colores, mariposas bailarinas, magos y princesas. Una habitación, forradas sus paredes con papel de pared de cuadros verdes y sobre ellas pinturas y fotos colgadas. Papeles ligeramente desordenados y dos sillones, dos cafés calientes, un trozo de tarta y libros de misterio y fantasía. Un gran desorden ligeramente ordenado, equilibrado de alguna forma en cada uno de los mundos.
“¡Qué tragedia!”, pensé. Pero algo pasó, estaba equivocado. El destino no les acercaba para destruirse mutuamente. Se fusionaron. En el momento en el que la física dictaría una destructiva explosión de escombros, los planetas se encontraron para fundirse como dos gotas de agua, como dos pompas de jabón. Y el mundo que surgió era más grande y más vivo. Praderas verdes, mariposas, dragones, guerreros y sillones orejeros.
Pero esta vez los sillones estaban ocupados. Un sorbo de café, una sonrisa pícara. Dos mundos y solo uno.
Que bello es el cielo si se sabe dónde mirar.