Una muerte anunciada

Escrito por alesgar el May 5th, 2010

Todo lo que empieza inevitablemente tiene un final. El final de este blog no es este post, pero casi. Y digo casi porque creo que es pronto para despedirlo y porque no tengo ganas de hacer un post emotivo al respecto.

Este año va a ser el último de resquemor. Y aunque ya lo he hecho otras veces, esta vez el blog no lo migraré, lo cerraré. Resquemor es una etapa que se cierra. Y punto. Quienes han compartido esta etapa conmigo saben que ha sido una muy buena etapa, en global. Pero como he dicho no quiero escribir nada emotivo.

Centrándome en el blog, en fin… Tengo con él una sensación agridulce. Estoy orgulloso de él y al tiempo siento que podría haberlo hecho mejor. Como resquemor, la etapa de WIM ha pasado. No desaparecerá del todo de mi vida, pues me guardaré todo lo que he escrito. Quizá en un futuro vuelva a publicar algo de esto en alguna otra parte, quizá no.

No desapareceré de la blogosfera, supongo. Pero tampoco volveré a reabrir nada que ya haya quedado en el pasado. Necesito renovarme. Me gusta tener un espacio personal en Internet, y me gustaría un espacio con humor… Pero este tampoco es el espacio para hablar de esto. Quien tenga que saberlo, se enterará.

Y creo que voy a acabar como gusta acabar los relatos que plagan este blog.

Uhm…

¿Fin?

Libro de kung-fu

Escrito por alesgar el September 14th, 2009

Me encerré en mi habitación lleno de rabia. Casi no podía contener mis lágrimas. Rebusqué bajo mi colchón y saqué mi pequeño tesoro. El libro con las posturas de kung-fu que me encontré en la calle. Lo abrí por la página de un nuevo ejercicio y lo practiqué un poco, listo para añadirlo a mi coreografía.

Posición inicial… aparto golpe, puñetazo, giro sobre mi mismo… aparto un golpe, con una muñeca, con la otra, empujón al frente con las dos manos… media vuelta y patada frontal… media vuelta y palma arriba, aparto y acompaño el movimiento de lado con un golpe… y vuelta a empezar.

Posición inicial… Me lo encontré en la calle. Fue algo fortuito, pero pienso que el destino tuvo algo que ver. De algun modo, quizá estaba destinado a poseerlo, aunque alguien le había arrancado numerosas páginas y rallado tantas otras. Me otorgaría poder para derrotar a mis enemigos. Y yo usaría ese poder para defender a los débiles… movimiento de lado con un golpe… y vuelta a empezar.

Posición inicial… Los brutos de mi clase habían vuelto a meterse conmigo. Pero esta vez todo sería distinto. Les podía ver, podía ver como se habían burlado hoy de mi corte de pelo, de mis gafas… media vuelta y palma arriba… deseaba poder darles una lección, pero eran tres y de un curso más que yo… golpe… y vuelta a empezar.

Posición inicial… Se acercaba para darme una colleja, aparto su mano y le asesto un golpe que le coge desprevenido, se cae hacia atrás y giro sobre mi mismo. Sus amigos reaccionan, aparto sus golpes, con mis manos, movimientos fluidos, encuentro un hueco y empujo a uno con las dos manos, derribándole y haciendo que caiga de espaldas a más de un metro de distancia. Doy media vuelta, el primero se ha levantado pero antes de que haga nada le asesto una patada frontal que le derriba. De nuevo media vuelta y al que queda en pie le aparto el golpe, se trastabilla hacia mi y le acompaño con todo mi cuerpo para golpearle…

Y vuelta a empezar.

El verano más largo

Escrito por alesgar el September 1st, 2009

Me desperté temprano por el ruido de las obras. Noté como todo mi cuerpo se resentía por el cansancio y se hizo realidad aquello de “se te han pegado las sábanas”, la cama tiraba de mi hacia si misma. Estas eran mis vacaciones. Las ventanas abiertas a causa del calor hacían que el ruido de las máquinas trabajando cerca de mi edificio fuera aquel con el que me despertaba cada mañana ahora en verano, sustituyendo al despertador del resto del año.

Conseguí abrir un ojo cuyos párpados estaban pegados, resistiéndose a mirar. Pero miré, me giré y vi su lado de la cama vacío. Me incorporé y mis pies buscaron las zapatillas de casa torpemente. El suelo estaba frío, pero no lo suficiente. Tenía la cara empapada en sudor. Había vuelto a soñar con ella. Quien me diría que agradecería estas malditas obras, el “pipipi” de las máquinas excavadoras al dar marcha atrás, el desagradable chasquido de los soldadores. Mi tortura, mi bendición.

Volví a soñar con ella, persiguiéndola, corriendo. Me lavé la cara, el agua del grifo salía caliente. Meé y me pesé. Había engordado. Tuve que esforzarme en verlo, mi vista seguía entelada.  Volví a lavarme la cara y me enjuagué la boca. Me dirigí tambaleante al sofá del comedor, me armé con el mando a distancia y encendí la tele y el ventilador. Me escocían los ojos y las obras apenas me dejaban escuchar la tele. La miraba sin verla.

Pasarían las horas. Los músculos entumecidos por la falta de actividad y las horas de descanso perdidas.

Aún la quiero. La he perdido pero aún la quiero.